Lenga – lenga

IMG_0845

La lenga se trabaja principalmente en Icalma y Cruzaco en formas que van desde pequeñas fuentes y utensilios de cocina hasta bateas amasanderas de un tamaño mayor, muy valoradas para amasar el pan. Artesanos de estos sectores desde hace décadas que comercializan sus productos en Argentina, en la vencina Villa Pehuenia. Desde hace poco y con el auge del turismo en Icalma este intercambio fronterizo ha ido desapareciendo y los artesanos concentran sus ventas casi exclusivamente en el lado chileno de la frontera.

En el territorio pewenche no se trabaja la fibra vegetal ni la alfarería, siendo todos los contenedores de madera o cuero. De ahí la importancia de la lenga que es inocua, sin cambiar el sabor de las cosas y no se pudre. Las fuentes redondas como las que se ven aquí eran utilizadas además para limpiar trigo. Hoy y debido muchas veces a pedido de los clientes los artesanos dan distinto acabado a las piezas, más o menos rústico, con y sin asas, o de distinta profundidad.

La obtención de la madera es generalmente de un árbol muerto en lo alto de la cordillera, se sacan trozos maleables para ser trabajados después en la casa, en la invernada. Es fácil de trabajar, pero requiere precisión para lograr buenas dimensiones y aprovechar bien el material. Las bateas, los platos redondos de distintas dimensiones y las cucharas son los principales objetos. También es posible encontrar bandejas con divisiones.

Entre los artesanos que trabajan la lenga encontramos en Cruzaco a Julián Domihual, en Quinquén a César Meliú, en Icalma a Juan Carlos Domihual y Alberto Cayuqueo y la familia Neipán Pitriqueo en Rincón Icalma. A todos ellos hay que reconocer un kimun, un conocimiento, en el uso de la lenga, propio del territorio y de la inteligencia de los artesanos pewenches.

Anuncios